Un amador da pintura

Tal vez cuando José Pancetti pintaba la costa pensaba en fotografías. Sus trabajos, como ningunos otros, vuelven los aspectos imperceptibles de las playas en delicadas pinceladas. La superposición de las diferentes calidades de arena, el agua clara con una franja espumosa, el sol, la luz que modifica momento a momento cada uno de esos elementos.

Aunque en los oleos de Pancetti está completamente ausente la masa humana y las construcciones superpuestas, se parecen mucho a las pinturas de Lorena. Tal vez las miles de sutilezas de Pancetti sean reflejos de vidrios en Lorena. Tal vez sea mas preciso hablar de pintura que de fotografía. Tal vez no sea necesario hablar de fotografía. Tal vez la fotografía no existe.

Lorena relata sus aventuras como una pintora viajera que escala terrazas de hoteles en busca del mejor punto de vista para sus paisajes.

Que más próximo a esas palmeras de ipanema que la frondosa copa del recién llegado a Brasil Antonio Parreiras?
Pero luego, pinta sobre los restos de esos paisajes, pedazos de esas construcciones que en sus cuadros son bloques inamovibles.

El ultimo romance. Porque después del terremoto hay que seguir pintando.

Por Santiago Villanueva. Octubre 2012